Entrevista a NICOLAS JAAR

NICOLAS JAAR
Geografía familiar

Al parecer con el talento se nace o se hace. En contados casos, las dos cosas. La infancia de éste trotamundos familiar -de tan sólo 21 tacos- ha sido clave para que estemos ante una de las nuevas promesas de la escena electrónica más inclasificable. Por su recién estrenado álbum (Space Is Only Noise, 2011) corre finura y dedicación. Da lo mismo si esa esencia proviene de una reunión informal de jazz, las letras de Bob Dylan, el hip hop de Madlib o del padre que lo engendró; el cineasta y artista chileno Alfredo Jaar. El gen del ambiente. Docena de aptitudes que le han hecho editar discos antes que acabar la escuela secundaria.

Empezaste a editar a una edad muy temprana, los 17. Desde entonces, a qué le das más valor ¿a tu evolución como persona o a desarrollar tu habilidad como músico? Prefiero madurar como persona – porque creo que eso se traduce, de alguna manera, en todo lo demás. Aunque madurar como músico también me interesa. Poder seguir este camino que he empezado y desarrollarlo hasta agotarlo es para mí una aventura muy estimulante.

¿Qué opinión te ofrece está nueva generación donde estarías tú, James Blake o Francesco Tristano? ¿Jugáis con ventaja comparándoos con una similar que surgiese hace 20 años? Si, la mayoría de nosotros (menos Blake) trabajamos independientemente de los “major labels”, lo cual nos da una mayor independencia de creación. Creo que hace 20 anos, alguien como yo habría querido estar en uno de esos sellos, necesarios para encontrarte con tu público. Ahora eso no es estrictamente necesario.

“Space Is Only Noise”… Para un lector aún desubicado, ¿serías capaz de especificarle la riqueza de géneros volcados en el disco? No. Eso es algo que ciertamente no me interesa. Desde pequeño tuve la suerte de conocer muchos estilos de música diferentes. Los  conocí sin clasificaciones o ligaduras geográficas. Nunca He tenido fronteras, ni físicas ni culturales. Podía estar en Chile y escuchar música de Cabo Verde, en Nueva York y escuchar música de Cuba, en Salzburgo y escuchar a Coltrane. Para embeberse en mi álbum, es necesaria esa completa apertura de mente y de espíritu. Lo que se siente cuando uno lo escucha es lo que más me interesa. Me concierne cualquier tipo de universo sonoro y me es difícil encasillarme en un estilo en particular.

[CONTINUAR LEYENDO EN GO!MAGAZINE...]