Entrevista a Gabriel Ananda


Vamos a vestirnos de luto ficticio. Aquel Gabriel Ananda que conociésemos por exitosas piezas como Doppelwhipper, Glitter o  Ihre Persönliche Glücksmelodie, entierra de “motu propio” los hábitos de respetada estrella del techno (y minimal) alemán para centrarse en una vida más rica y saludable. No es que se haya dado a la bebida de soja y se atiborre de Omega 3, sino que ha descubierto como su existencia es más llevadera haciendo lo que verdaderamente le venga en gana. Lejos del estrés, a años luz de ser un tío guay e “importante”. Para éste respetable residente de Colonia, la música no es el vehículo ideal para amontonar euros. Sí el camino natural con el que expresar emociones y no separarse de sus amigos. Hablando con él, este “intramundo” sale a relucir. Sin medias tintas. ¿Es esto pura magia? No, es la puta verdad.

¿Eras aún un crío cuando estando enfermo te topaste con…?
Ah, te refieres seguramente a cuando tenía tan sólo 8 años y me acostumbré de golpe y porrazo a escuchar la música (clásica) que mis padres tenían en casa. Antes incluso de darle patadas a un balón. El caso es que pasé unos días con una fiebre muy alta, con mi sensibilidad a flor de piel, fue un momento sumamente extraño para comenzar a notar la relatividad de todas las cosas. Muy especialmente en todo lo musical.

Continúas sumergido en un entorno creativo donde… ¿se deja de ser niño alguna vez?
Quizás es importante no dejar de serlo, o sentirlo. El pasado no deja de influir. Ahora mismo incluso estoy tratando más que nunca de regresar a mis raíces. Mi carrera alcanzó su punto más álgido hace unos 3 o 4 años, fueron tiempos fantásticos pero demasiado estresantes para mí. Me di cuenta que podía hacer dinero gracias a la música, pero sin disfrutar del mismo modo de ella. No llevo muy bien lo de estar lidiando con el éxito, viajando sin aliento de un sitio para otro… Quería ponerme las pilas, continuar, pero olvidando rápidamente todo eso. Concentrarme en la buena música que puedo crear, y punto, ha sido mi salvación.

¿Hora de reciclarse quizás?
Si. Ahora prefiero salir a tocar mucho menos para mantener mi espíritu y ganas con más vida. Igualmente hoy en día produciendo –especialmente ahora que todo el mundo repite los mismos patrones de moda una y otra vez- estoy más contento recuperando de mi pasado todos esos sonidos que me motivaron siempre. Amo la música llena de emociones, la que cuenta historias. Espero que a la gente le guste lo que hago ahora, pero reconozco que todo lo que sale de mi estudio está ideado de un modo muy personal. Suena raro, pero preferiría no volver a vivir con el vértigo del éxito.

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