Entrevista a EMIKA

Impone, y no sabéis como, cuando unos ojazos como los de la británica (checa de corazón)Emika se te clavan al preguntar. Sabes encima que estás ante una luchadora empedernida que tuvo que trabajar de camarera para costearse sus estudios de piano clásico y composición, también para poder comprarse su primer Mac y un secuenciador con el que grabar su música. Como ella misma confiesa, lo paso fatal antes de que una discográfica tan importante comoNinja Tune se fijase en su trabajo. Desde entonces le está cambiando la vida, a mejor por supuesto. Ya la tiene fichada y le editó el año pasado su primer álbum, Emika. Esto le ha servido para estar más conectada a la escena electrónica y a su gente. Ha hecho piña con artistas como Jimmy Edgar o se la ha podido ver disfrutando en Bristol con dubstep en las fiestas de Pinch. Su vida tanto profesional como personal acaba de dar otro fructífero giro, se ha instalado en Berlín donde trabaja para Native Instruments…

En el 2011 lo bordaste, ¿está este primer trimestre del nuevo año mejorando las expectativas?
Efectivamente, este año es de lejos mucho mejor. Estoy teniendo la posibilidad de, gracias a cada concierto que doy conocer bastante mejor a mi público. Estoy también metida en faena construyendo una habitación-estudio en mi nuevo piso, un lugar donde poder encerrarme tranquila y hacer música. Incluso ando muy centrada descubriendo las nuevas posibilidades de mi voz, me siento muy satisfecha pues me estoy sorprendiendo a mi misma con los resultados, lo siguiente será volcar este logro en nuevas grabaciones.¿Das más importancia en este momento a la voz que al resto de sonidos?
La voz es el instrumento más poderoso y misterioso que jamás existirá en la faz de este planeta. Estoy tan sólo en esos primeros instantes donde comienzo a descubrir el potencial de la mía. De hecho tienes razón, ahora mismo es el único instrumento por el que estoy profundamente interesada. Piensa, mis ordenadores y toda la tecnología que poseo podrían desaparecer mañana mismo. Pero sí así fuese, sería sin embargo capaz de salir a las calles a cantar y gracias a eso, la voz, reencontrar de nuevo la manera de ser feliz.