Entrevista a Claude VonStroke

Hablar de purismo musical y apaga que nos vamos, NO es precisamente hablar de nuestro entrevistado de hoy. Barclay Crenshaw, es decir, Claude VonStroke es uno de esos tipos que tras dos buenas charlas y unas risas se pueden convertir en tu nuevo amiguete. Desde su base (en San Francisco, USA) reparte buen rollo y carisma allá por donde aterriza. Su sonido y trayectoria musical están influenciados por géneros tan abiertos como el funk, hip hop, house o techno… Sin embargo uno de los estilos que más marcan su carrera es el ‘Booty’ o ‘Ghetto Tech’. Este hombretón de sentido del humor incitante es capaz de sacarse de la nada temazos comoWho’s Afraid of Detroit, del que rindieron buena cuenta artistas como: Kevin Saunderson, Stanton Warriors, Audion, Soultek Deepchord (remezclándolo) o los mismísimosTiefschwarz incluyéndolo en su personal Fabric. Además, VonStroke es de los que tiran para adelante (familia y críos incluidos) sin prejuicios, aunque eso signifique mudarse una temporada a Berlín para empaparse del sonido dance europeo. Y ya sea desde allí o cualquier otro lugar como su ciudad natal “San Fran”, sumar años de éxito con los sellos que él mismo rige: DirtybirdMothership. Todo un manifiesto ejemplar de alguien que apartó el violonchelo o las películas para dedicarse de lleno la pista de baile.

Sr. Crenshaw, empiezo a contar: Claude VonStroke o Burnto Bertolucci o Pedro DeLaFaydro… ¿puedes desvelarnos de qué chistera surgen tantos seudónimos? 
Todos estos nicks nacieron la misma noche que cree el de Claude VonStroke… Concretamente fue en una madrugada de parranda donde nos pusimos a pensar falsos nombres para DJ’s. Todos ellos resultaron igual de estúpidos que el de Claude… quizás por esa misma razón todos me gustaron.

¿Podría ser que hasta tu nombre real Barclay Crenshaw fuese inventado? 
No, ¡ese sí que es mi verdadero nombre!

¿Qué dijeron tus padres cuando se dieron cuenta que cambiaste el “cello” por los platos? 
Empecé a tocar el violonchelo a muy temprana edad, creo que ellos se dieron cuenta muy pronto que no iba a convertirme en un violonchelista profesional, eso fue mucho antes de que me hiciese con unos platos. Mis padres han sido siempre un apoyo para mí, pienso que eso mismo me ha ayudado muchísimo a desarrollar más fácilmente este trabajo. Especialmente mi madre, a quien le gustan más los sonidos actuales, al contrario que mi padre, al que podemos considerar como una especie de aficionado a la música clásica.

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